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La obra se encuentra instalada en el antiguo penal del municipio; retoma las acuarelas del creador ligadas al Huey Atlixcáyotl
Rinden homenaje al pintor Carlos Huerta con vitral móvil en Atlixco
Foto: Cortesía
Con la restauración del antiguo Cereso Regional de Atlixco, se develó en el patio central del inmueble un vitral móvil de gran formato inspirado en la obra del acuarelista Carlos Huerta Cerezo.
El artista es conocido como “El Pincel del Atlixcáyotl”, creador durante décadas de los carteles del Huey Atlixcáyotl y retratista de chinas y charros atlixquenses.
El vitral, que forma parte del diseño arquitectónico del espacio y puede abrirse y cerrarse, retoma trazos y composiciones del artista fallecido, cuya obra se convirtió en referente visual de la identidad festiva de la demarcación.
Durante la inauguración, su esposa, Edith Martínez Farrera, observó la pieza. Recordó que Huerta Cerezo nunca buscó lucrar con su trabajo y que pintó por vocación, al dedicar su tiempo libre a la acuarela.
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“Si él estuviera, estaría emocionado de ver que su trabajo dio fruto”, expresó.
Martínez Farrera señaló que este espacio representa el segundo museo donde se expone formalmente su obra.
El primero, instalado en la oficina de Turismo, fue impulsado por ciudadanos y académicos, entre ellos el entonces vicerrector de la Universidad de las Américas Puebla, Rafael Cage, y el licenciado José Luis Trujillo.
El nuevo recinto integra vitrales basados en sus dibujos, al trasladar la técnica de la acuarela al vidrio y la luz.

Martínez Farrera estimó que, en vida, su esposo realizó alrededor de mil piezas, muchas de ellas regaladas o elaboradas por encargo.
Actualmente conserva cerca de cien obras, además de bocetos y dibujos creados como cronista gráfico de la ciudad.
Huerta Cerezo también desarrolló obra fuera de Puebla.
Trabajó en el Ingenio El Potrero, en Veracruz, donde creó una colección conmemorativa de caballos alusiva a las zafras.
Entre sus primeras acuarelas figura la representación de la señorita Gudelia en 1966, una de las imágenes iniciales vinculadas al Atlixcáyotl.
Entre sus últimos trabajos dejó 54 pinturas concebidas como un rompecabezas, proyecto que permanece inédito.
Edith Martínez afirmo que la recuperación del inmueble y la incorporación del vitral invitan a las nuevas generaciones a acercarse a la memoria cultural del municipio.
“Que lo visiten, que no lo abandonen y que sigan aprendiendo de la historia de nuestro municipio”, convocó.
El antiguo penal se transforma así en museo y, en su patio, el vidrio coloreado traslada al presente la acuarela que durante décadas narró la identidad atlixquense. (BH)