Estimados lectores, disculpen la ausencia de mis artículos, pero, aunque haya parecido que mis vacaciones fueron largas, asuntos laborales han impedido mi concentración y por lo tanto la elaboración de ellos.
El título de hoy responde a los perfiles requeridos, hoy en día, para contratar docentes; sobre todo con la primera manifestación referida en el título, estando de una forma oculta los otros dos postulados. Pero, ¿por qué lo digo? Pues por el simple hecho de que así es la realidad. Visualicemos Los siguientes casos:
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Caso no. 1
Se trata de la profesora Z, con toda la preparación y experiencia necesaria para poder ejercer en cualquier nivel educativo, además de tener un gran entusiasmo docente; grado de Doctorado, con más de 40 años de edad. Está en busca de un trabajo fijo que le asegure estabilidad laboral y por lo tanto tranquilidad financiera para ella y su familia.
Esta profesora Z encuentra en internet varios posibles trabajos en relación a su perfil y aunque en todos ellos dice “preferentemente menor de 40 años”, decide llevar a dos instituciones su currículum vitae para ser entrevistada.
En la primera universidad, ella realiza la entrevista con gran fluidez y profesionalismo. Las personas que la entrevistaron pueden observar la gran capacidad de la profesora Z para ejercer las tareas que le están solicitando. Pero, ya a punto de terminar con la reunión, las entrevistadoras dicen: “Mire Doctora, la verdad es que su currículum es muy bueno y por lo tanto lo vamos a enviar a los directivos de la universidad, a pesar de que ellos nos hayan sugerido que contratáramos a un hombre, pero no se preocupe que nosotros le estaremos llamando a más tardar este fin de semana para darle aviso”.
Y, efectivamente el viernes llegó y la profesora Z recibió la llamada telefónica: “Hola Doctora, ¿cómo está usted? Le comento que a pesar de que su currículum es sobresaliente, los directivos, como ya le habíamos informado, decidieron contratar a un profesor que por cierto tiene 40 años de edad. Pero no se preocupe que la tendremos presente para otro puesto que salga. Gracias”.
Caso no. 2
Luego de este suceso, la profesora Z se dirige a una preparatoria para entregar sus papeles, sucediendo algo parecido. Cuando se encuentra con “el licenciado” que le va a recibir sus papeles, él al darse cuenta de todos los estudios y la experiencia de la doctora Z le dice: “Pero, si usted tiene muchos estudios, ¿por qué quiere entrar a dar clases a una prepa si su perfil es para educación superior?”.
La profesora Z, le explica que a ella le encanta la docencia, que ha dado clases en todos los niveles y que está consciente de que para que los alumnos puedan tener aprendizajes profundos, desde jóvenes o pequeños, deben tener maestros con calidad académica y no lo contrario. Y que en el nivel de preparatoria todavía se les puede enseñar a los alumnos a desarrollar su criticidad, su inteligencia, su creatividad y por lo tanto a retomar valores. Además, de que en muchos países del primer mundo, como Finlandia, para poder dar clases en preescolar los maestros deben tener estudios de doctorado o posgrado. El “licenciado” responde arrogante: “Pero aquí estamos en México”.
Después de eso, “el licenciado” selecciona los documentos que según él corresponden al perfil de educación media superior, y le dice que los “pasará”, pero por estar sobrecalificada, no creé que pudiera ser contratada, además de que la convocatoria era muy clara: menores de 40 años.
Fin de los casos
Expuesto lo anterior, es de suma importancia citar la Ley Federal del Trabajo, en relación a la Función de Equidad y Género:
“(…) Los principios generales de la ley, señalan que las normas de trabajo tienden a conseguir el equilibrio y la justicia social en las relaciones entre trabajadores y patrones, que el trabajo es un derecho y un deber social, que no es un artículo de comercio, que exige respeto para las libertades y dignidad de quien lo presta, y debe efectuarse en condiciones que aseguren la vida, la salud y un nivel decoroso para el trabajador y su familia, y que no podrán establecerse distinciones entre los trabajadores por motivos de raza, sexo, edad, credo, religión, doctrina política o condición social, y que es de interés social promover y vigilar la capacitación y el adiestramiento de los trabajadores”.
¿Y qué podríamos decir respecto a los derechos humanos y a la no discriminación?
“El derecho humano a la no - discriminación confiere a cada hombre, mujer, joven y niña o niño los siguientes derechos fundamentales, incluyendo:
- “El derecho a la no distinción, exclusión, restricción o preferencia por motivos de género, raza, color, origen nacional o étnico, religión, opinión política u otra, edad, o cualquier otra condición que tenga el propósito de afectar o deteriorar el goce completo de los derechos y libertades fundamentales.
- “El derecho a la igualdad entre hombre y mujer tanto en la familia como en la sociedad.
- “El derecho a la igualdad entre niño y niña en todas las áreas: educación, salud, nutrición y empleo. Entre otros.” (PDHRE, 2016)
Por otra parte, construyo esta fantasía y me pregunto: ¿Qué hubiera pasado si María Montessori (1870-1952) se presenta como postulante a las mismas instituciones que la profesora Z?
No se le hubiera permitido desarrollar su teoría pedagógica porque su perfil no hubiera correspondido al requerido, según “el licenciado”.¿O, por ser mujer y, aún peor, por rebasar los 40 años de edad y estar sobrecalificada? Porque como bien sabemos, ella tenía una licenciatura en Medicina, con especialización en Psiquiatría, estudios de Filosofía y Psicología. Montessori diseñó un método de educación para la enseñanza básica que sigue practicándose con éxito en innumerables escuelas del mundo (B, 2016).
Es importante mencionar que en la actualidad existe en el ámbito laboral, comercial, las instituciones de educación, las redes sociales, las empresas, etc., una postura de defensa acrítica a la juventud que prioriza el imperio de la biología sobre la sabiduría.
En el mundo educativo, los profesores para poder actuar con calidad necesitan de preparación, experiencia, actualización continua, compromiso y gusto por la docencia. Porque no es lo mismo contratar a un recién egresado para “dar clases” (¿cómo, desde qué postura antropológica, a partir de que presupuesto ontológico?) que, en cambio, hacerse de un profesional que tiene años de experiencia y un gran acervo de conocimientos.
Por otra parte, llama la atención el rango de edad solicitado. ¿Por qué 40 y no 30 o 39 o 45? ¿Cuál es el criterio? ¿Realmente tienen un mejor nivel cognitivo y mejor experiencia los docentes de 39 que los de 41?
Y, adicionalmente, ¿por qué el género o la preparación académica de excelencia son causas de discriminación laboral? ¿Serán capaces los responsables “académicos” de esas instituciones a argumentar racionalmente sus restricciones?
Para terminar, quiero compartirles que el día de hoy me sentí muy emocionada al enterarme de que en una institución de educación superior existe un doctor que pertenece al Sistema Nacional de Investigadores, en el nivel 3; que tiene 90 años de edad; que ejerce la docencia y la investigación; y que en su Universidad están orgullosos de él.
Amigos lectores, sostengo que actuar discriminatoriamente en el ámbito educativo es apostar por la mediocridad y la superstición biológica y numérica, es decir: Ser joven es lo máximo y el número 40 es mágico.
Referencias
B. (2016). María Montessori. Biografías y Vidas. Disponible en: http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/montessori.htm
PDHRE. (2016) ¿Qué son los derechos humanos a la no-discriminación? The people’s Movement for Human Rights Learning. Disponible en: http://www.pdhre.org/rights/discrimination-sp.html
Reforma a la Ley Federal de Trabajo en función de Equidad y Género. (2016). Disponible en: http://www.unt.org.mx/genero/reflft.htm