En las siguientes líneas haremos un breve recorrido sobre el origen de la masonería en México, tema del cual quería hablar hace tiempo, pero por diversos motivos había pospuesto. Nos adentraremos en su significado, origen, desarrollo, grados y, por supuesto, mencionaremos sus impulsores y algunos personajes de la historia de nuestro país que formaron parte de la masonería.
Podemos decir que la masonería es una institución filosófica, filantrópica, mística, esotérica y progresista, la cual tiene por objeto la búsqueda de la verdad, el estudio de la ética y la práctica de la solidaridad. Tiene como principio la tolerancia mutua, el respeto a los demás y de uno mismo, así como la absoluta libertad de conciencia. Se añade que las condiciones metafísicas y religiosas son del dominio exclusivo de la apreciación de cada individuo. También la definen como filosófica en tanto se busca orientar al hombre hacia la investigación de las Leyes de la Naturaleza, en ese sentido busca la reflexión filosófica, la representación del sentido espiritual del movimiento de la historia.
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Para los masones su hermandad tiene por objeto la búsqueda de la verdad desechando el fanatismo y abordando sin prejuicios todas las nuevas aportaciones de la invención humana. En cuanto al origen de la francmasonería, podemos encontrar diversas versiones. Algunos historiadores del tema la remontan al siglo X a. C. durante la construcción del Templo del Rey Salomón. Sin embargo, de acuerdo con fuentes verosímiles ésta desciende directamente de asociaciones de Masones Operativos, constructores de las grandes catedrales de la Edad Media, quienes viajaron por Europa usando los secretos y habilidades de sus artes.
Conforme la versión de José María Mateos, la masonería del Rito Escocés fue la primera en instalarse en México hacia los últimos años del siglo XVIII. Algunos autores señalan que no fue antes de 1806. Posterior a ello, llegó la del Rito de York, aproximadamente en el decenio de los veinte del siglo XIX; ambos agruparon distintas tendencias políticas que se manifestaron a partir de la Independencia.
De 1821 a 1825 existieron en México dos tipos de logias: conservadoras, pro-monárquicas y centralistas, formadas por personas que estaban a favor del régimen virreinal; así como liberales, republicanas y federalistas, conformadas por los independentistas y sus simpatizantes. En el año de 1825, los liberales empezaron a ser llamados “yorkinos” y los conservadores “escoceses”. Una vez fundado el Rito Nacional Mexicano también se establecieron los grados: El de Aprendiz, Compañero y Maestro.
Aprobadas las bases de la Constitución Orgánica y del Reglamento General quedó instalada la Masonería mexicana el 22 de agosto de 1825 y el 26 de marzo de 1826 se fundó la primera Gran Logia Nacional. Sus impulsores fueron algunos de los más relevantes actores políticos del periodo, como José María Tornel, José María Alpuche, José Ignacio Esteva, Lorenzo de Zavala, Félix María Aburto y Antonio J. Valdés, entre otros.
En el Congreso General del año de 1833 se decidió iniciar una serie de reformas, la más importante incluir a la mujer en la masonería, al considerar que en sus manos estaba la formación de los futuros ciudadanos, además de involucrarse en temas como la separación de la iglesia y el Estado, la educación laica, la secularización de los bienes eclesiásticos, la libertad de cultos, entre otros.
Al ubicarnos en el siglo XIX hacemos hincapié en algunos presidentes que fueron masones: Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero, Anastasio Bustamante, Manuel Gómez Pedraza, Antonio López de Santa Anna, Valentín Gómez Farias, Nicolás Bravo, Mariano Paredes y Arrillaga, Mariano Arista, Juan Ceballos, Manuel María Lombardini, Ignacio Comonfort, Benito Juárez, Juan N. Almonte, Maximiliano y Porfirio Díaz.
Por ejemplo, para el año de 1876 la masonería mexicana estaba dividida en dos grandes grupos políticos: Rito Nacional Mexicano que agrupaba a liberales radicales y por el otro el Rito Escocés del que formaba parte Porfirio Díaz, y todo el llamado liberalismo conservador, conciliador con el clero.
A principios del siglo XIX, las logias seguían siendo el lugar preferido para la formación y transmisión de los ideales de la modernidad, aunque con el tiempo serían sustituidas en ese ámbito por los clubes, los sindicatos y los partidos. El tema de la masonería es amplio, solo detallamos algunas ideas que nos interesaban como elemento de análisis y reflexión, principalmente su papel adquirido en la historia mexicana, sin prejuicios simplemente con una mente abierta.
Referencias
Bárcenas Sandoval, Tatiana. (2010). La masonería en México durante el siglo XIX. Universidad Autónoma de Aguascalientes, pp.39-45.
Sánchez Nava, Pedro Francisco. (s/f). La iniciación masónica ¿un rito de paso? Instituto Nacional de Antropología e Historia, pp.169-183
Vázquez Mantecón, María del Carmen. (2006). La masonería en México en el siglo de Juárez. Universidad Nacional Autónoma de México- Instituto de Investigaciones Históricas, pp. 73-78.