Por muchos años se ha prescrito aspirina, el ácido acetilsalicílico, en los pacientes que han sufrido un infarto al corazón o en el cerebro. Lo anterior basado en que la aspirina aparte de disminuir la fiebre y el dolor, tiene propiedades anticoagulantes, lo que impide que se formen coágulos sanguíneos en las arterias y por ende nuevos infartos.
Sin embargo, la aspirina puede aumentan el riesgo de sangrados al golpearse, cortarse e incluso a nivel del estómago, lo que puede ser potencialmente fatal.
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Con base en sus efectos anticoagulantes, la aspirina ha sido prescrita para prevenir los infartos en las personas adultas de entre 40 y 59 años, e incluso en ancianos que tengan 60 años y más; no obstante, muchas personas adultas han decidido tomar aspirina, con la idea de prevenir posibles infartos, sin que haya sido recetado por un médico. Esta decisión los pone en un alto riesgo de tener un sangrado con posibles consecuencias fatales.
Así que amable lector si usted tiene un alto riesgo de tener un infarto debido a que tiene altos niveles de colesterol, en particular del denominado lipoproteína de baja densidad (LDL, de sus siglas en inglés), también llamado colesterol malo o de altos niveles de triglicéridos (grasas), recuerde que siempre debe acudir a un médico para que le dé la mejor opción para usted, le personalice un tratamiento.
Por último, si usted fuma o bebe en exceso, primero debe tratar de dejar estas adicciones que le dañan su salud. Si usted tiene hipertensión arterial, padece de diabetes mellitus u obesidad, lo primero que se tiene que hacer es tener bajo control sus enfermedades, decidir seguir una dieta y realizar ejercicio de manera cotidiana para mejorar su estado de salud y disminuir el riesgo de un infarto. Solo deberá acudir a la toma de la aspirina cuando un médico se la recete, y debe permanecer bajo supervisión médica siempre, y por favor no siga los consejos en redes sociales o los que le dan amigos o familiares.