Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Estrategia antidrogas 2026, la nueva certificación

Quizá la única forma de evitar una acción unilateral por parte de EUA sea agilizar la extradición

Facundo Rosas Rosas

Ingeniero por la UAM donde obtuvo la Medalla al Mérito Universitario. Estudió maestrías en Administración, así como en Seguridad Pública y Derechos Humanos. Fue capacitado en inteligencia y análisis en EU, Colombia e Iraq. A lo largo de 25 años fue funcionario público en dependencias estatales y federales en materia de Seguridad Pública y Seguridad Nacional.

Jueves, Mayo 7, 2026

La exigencia de resultados tangibles a México por parte del gobierno de los Estados Unidos como premisa central de la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, convierte a este instrumento en la nueva Certificación en materia de combate a las drogas, idéntico al que estuvo vigente entre 1986 y 2002.

Al igual que hoy, en aquellos años, la cooperación estuvo condicionada al cumplimiento de indicadores cuantitativos y cualitativos.

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Si bien en la nueva Estrategia dicha amenaza viene un tanto velada, en la carta que publicó la Directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de las Drogas, no queda lugar a dudas de que a México lo vuelven a sentar en el banquillo de los acusados y de manera directa señalan que la Estrategia de contención de las drogas ha fracasado.

En razón de lo anterior plantea llevar a cabo las siguientes acciones:

  • Cazar a cárteles en sus refugios. Si bien no especifica de qué lado de la frontera pretende hacerlo, es obvio que está pensando en que sea del lado mexicano y en los años recientes ha dado prueba de ello. Lo preocupante es que en la Estrategia el gobierno estadounidense insiste en el “apoyo a operaciones conjuntas”.
  • Desmantelar sus laboratorios. Igual que en el bullet anterior, las acciones coordinadas con autoridades de los Estados Unidos son imprescindibles más allá de lo que sucedió en el municipio de Morelos, en la Sierra de Chihuahua, donde dos agentes de la CIA perdieron la vida en un accidente luego de haber participado en el desmantelamiento de uno de los laboratorios más grandes de producción de drogas sintéticas.
  • Incautar sus activos (dinero y bienes). Acciones de esta naturaleza ya han sido efectuadas desde hace por lo menos 4 sexenios, sin embargo hoy parecen ser insuficientes, por lo que el gobierno estadounidense no quita el dedo de la llaga.
  • Cortar sus líneas de suministro. Es decir, interrumpir el flujo de cualquier tipo de droga ilícita y por cualquier vía, incluyendo la fase en que se mueven como precursores químicos o productos base.
  • Quebrar la columna vertebral de las organizaciones criminales transnacionales designadas como grupos narcoterroristas. Lo preocupante al respecto es lo difundido en la Estrategia Contra el Terrorismo, que es complementaria a la de Control de Drogas, en la que el presidente de los Estados Unidos subraya textualmente que a los terroristas “los vamos a buscar y los vamos a matar”.  

Desde la perspectiva de los Estados Unidos, el mejor pretexto para lanzar una nueva ofensiva en contra de los grupos delictivos trasnacionales dedicados al tráfico de drogas, es la colaboración con las autoridades mexicanas de los tres niveles de gobierno, a las cuales abiertamente ha dicho que los va a combatir.

Tan es así que ayer nuevamente un funcionario de alto nivel, el Fiscal General estadounidense, volvió a amenazar a México de que “vendrán más acusaciones en contra de políticos mexicanos y que las investigaciones continuarán”.

Esta declaración se suma a la del presidente Donald Trump en el sentido de que “si no van a hacer el trabajo, nosotros lo haremos”.

En este contexto quizá la única manera de evitar cualquier acción unilateral por parte de los Estados Unidos sea agilizar la extradición de algunos de los funcionarios y exfuncionarios del gobierno del estado de Sinaloa, antes de que desgaste más al gobierno de México o de que se amparen y eviten ser entregados a Estados Unidos, porque de ser así tendrían que esperar hasta que se forme una nueva “cuerda” de presuntos delincuentes y sean “entregados” por el Gabinete de Seguridad, porque a la Presidenta de la República no le gustan estas cosas ya que no son rentables políticamente como recibir al grupo coreano BTS en Palacio Nacional.

De otra forma el mecanismo de Certificación habrá regresado formalmente y costará muchos años quitárselo de encima.

 

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