Viernes, 24 De Julio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Aprendizajes y retos del Programa Roberto en tu escuela

Su misión es fortalecer las capacidades de desarrollo de comunidades en situación de vulnerabilidad

María Teresa Galicia Cordero

Doctora en Educación. Consultora internacional en proyectos formativos, investigadora social, formadora de docentes e impulsora permanente de procesos de construcción de ciudadanía con organizaciones sociales. Diseñadora y asesora de cursos, talleres y diplomados presenciales y en línea. Articulista en diferentes medios.

Viernes, Julio 24, 2026

El Proyecto Roberto Alonso Espinosa (PRAE) es un programa social de la Fundación Amparo I.A.P. orientado al desarrollo comunitario en zonas vulnerables, como la Sierra Norte de Puebla.

Su objetivo es fortalecer las capacidades de niñas, niños, jóvenes y sus familias mediante acciones de educación, salud, alimentación, desarrollo familiar, mejoramiento del entorno y participación comunitaria.  Opera a través de Centros de Desarrollo Comunitario donde se impulsan procesos educativos y de desarrollo social integral.

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La Fundación Amparo a través del PRAE, trabaja desde el año 2000 en CDMX y aquí en Puebla en Zacatlán desde el 2006 y en el 2017 en San José Cuacuila. Su misión es fortalecer las capacidades de desarrollo de comunidades en situación de vulnerabilidad para mejorar las condiciones de vida, principalmente de las niñas y niños.

Dentro de este proyecto se desarrolla “PRAE en tu escuela”, que surge del  reconocimiento de la complejidad de las comunidades educativas empleando las experiencias recabadas en Zacatlán, Puebla,  buscando complementar y fortalecer el trabajo que realizan en las escuelas en su área de incidencia,  contribuyendo  al bienestar integral de las niñas, niños adolescentes y adultos  mediante una intervención articulada con las líneas estratégicas del PRAE,  fortaleciendo las capacidades de estudiantes, docentes, familias y escuelas en sus propios contextos educativos,

Esta primera implementación se realizó en cinco escuelas públicas de los niveles de educación primaria, secundaria y bachillerato a partir de  metodologías activas con  participación y valoración por parte de las escuelas, fomentando el compromiso de directivos y docentes  apoyando la intervención  a partir del Diagnóstico y  el Plan de Mejora Escolar, revisando  la frecuencia y la temporalidad de las intervenciones,  evitando  empalmes con el calendario escolar y con el  reto de  generar una mayor participación de las familias.

Después de su implementación en este ciclo escolar que finaliza, las lecciones aprendidas son muy ricas y retadoras, ya que lo que ahora buscan es ir construyendo un modelo de intervención, porque en su autoevaluación descubrieron que el reto no era únicamente llevar talleres o actividades a las escuelas, sino pensar cómo se pueden convertir en un aliado que realmente aporte a las necesidades de cada comunidad educativa. Con la experiencia han visto que la educación no formal tiene mucho que ofrecer, pero tiene más pertinencia, mayor aceptación y sentido cuando se complementa con el trabajo que realizan docentes y directivos.   

También ha sido un desafío lograr que todas las áreas de PRAE, trabajen de forma articulada: “No siempre es sencillo coordinar esfuerzos, pero cuando educación, salud, desarrollo comunitario y las demás líneas de intervención trabajan hacia un mismo objetivo, el impacto es mucho mayor. Eso nos ha llevado a construir procesos, definir roles y generar herramientas que antes no teníamos, como el manual operativo, rutas de acompañamiento e instrumentos de seguimiento y evaluación” (Gabriela Hernández, 16 de julio 2026)

Ahora buscan a partir del seguimiento y evaluación de sus procesos, reconocer que el trabajo no puede centrarse solo en las y los estudiantes, para   generar cambios es necesario involucrar a las familias y fortalecer el acompañamiento a docentes construyendo estrategias que respondan a sus posibilidades e intereses y los de la comunidad educativa, lo que, sin duda, también se relaciona con lo que en todas las escuelas se busca. En cuanto a su   modelo de intervención, el aprendizaje es muy valioso, porque cada experiencia les permite ajustar, mejorar y fortalecer la propuesta para que sea cada vez más pertinente y sostenible para las escuelas con las que colaboran.

Agradezco a Israel Martínez  y a Gabriela  Hernández del Proyecto Roberto, por haberme compartido esta experiencia de intervención, personalmente pienso  que realizar una retroalimentación al finalizar el ciclo escolar permite analizar  logros, áreas de oportunidad y desafíos de los procesos,  con el fin de mejorar su propuesta de intervención,  en concordancia con la UNESCO (2024) , que señala que la evaluación y el análisis de los aprendizajes proporcionan evidencia para fortalecer las políticas, los planes de estudio y las prácticas pedagógicas y que, para nosotros los  docentes, representan la  oportunidad para la reflexión profesional y la mejora continua.

Referencias
Fundación Amparo, I.A.P. (s. f.). Proyecto Roberto Alonso Espinosa (PRAE). Recuperado el 20 de julio de 2026, de https://www.fundacionamparo.com/prae.html
UNESCO. (2024). Evaluación para mejorar los resultados del aprendizaje. https://www.unesco.org/es/learning-assessments

 

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