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Beber Coca-Cola hecha en México se ha puesto de moda en EU

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Beber Coca-Cola hecha en México se ha puesto de moda en EU

Andy Warhol decía que la Coca-Cola era un producto que generaba igualdad; ya que un vagabundo bebe exactamente la misma Coca-Cola que bebe Liz Taylor o el Presidente de los Estados Unidos. Ninguna cantidad de dinero –subrayaba el renombrado artista norteamericano- puede hacer que alguien beba una Coca-Cola mejor. Hoy –sin embargo- esa máxima de Warhol parece estar perdiendo vigencia.

En los Estados Unidos está creciendo la moda de beber Coca-Cola hecha en México. Dicen que la “Coca” mexicana es mejor en sabor y presentación: está endulzada con azúcar de caña y viene en botella de vidrio; lujos que los norteamericanos perdieron hace ya algunas décadas.

Una Teoría Conspirativa asegura que todo comenzó en 1985, cuando Coca-Cola retiró su fórmula original para introducir la New Coke. La versión oficial dice que el mercado estaba ya completamente dominado por Pepsi, así que Coca-Cola apostó por cambiar de sabor para revertir la crisis. Pero los consumidores exigieron pronto el regreso de la fórmula original. Y volvió triunfante bajo el nombre de Coca-Cola Classic, y sus ventas se dispararon.

Todo el mundo admite hoy que la estrategia consistía en hacer que el público “la extrañara”, para así lograr reposicionarla. Pero los conspiracionistas afirman que había una “segunda intención”: dejar de endulzar la “Coca” con azúcar de caña, para comenzar a endulzarla con jarabe de maíz. La Coca-Cola perdería en sabor, pero los consumidores jamás sería capaces de advertir el cambio. Estarían incluso agradecidos, por el regreso de la fórmula “original”.

Paralelamente a estos eventos, la creciente presencia de mexicanos en las urbes norteamericanas provocó que muchos negocios de comida importaran Coca-Cola desde nuestro país. A los inmigrantes no les satisfacía el sabor de la Coca-Cola “gringa”, y deseaban –a como diera lugar- el sabor de la bebida fabricada en su país. Estuvieron dispuestos incluso a pagar el excedente que pudiera causar el proceso de importación.

Y no pasó mucho tiempo, antes de que la población anglosajona se topara con la “MexiCoke” (quizá como parte del “auge” de la comida mexicana) y así fue como nació una moda; que ha elevado a un estatus comparable al que tiene un vino francés (es broma, por supuesto), a la botella de cristal verde de “Coca” (que en México se puede consumir en cualquier “memelería”).

La chispa fue encendida por el New York Times en 2009, cuando su articulista Rob Walker remarcó que la Coca-Cola mexicana era superior. Inicialmente la eligió por su aspecto “vintage”, pero pronto encontró que el sabor estaba también muy por encima al de la fabricada en Estados Unidos. Walker recordó entonces que la revista Popular Science había realizado varias pruebas, demostrando que el envase de vidrio influía mucho en el sabor de la bebida. Eso era otro punto a favor de la “Coca” mexicana.

¿Pero cómo fue posible que los norteamericanos perdieran el privilegio de endulzar la Coca-Cola con azúcar de caña? Una de las causas es que hoy se requiere pagar un elevado impuesto para importar este tipo de azúcar. Tal medida se implementó para apoyar a los productores de maíz en Norteamérica; a quienes también se les proporcionan varios subsidios. No obstante, el Jarabe de Maíz es uno de los productos que más críticas ha recibido en la cultura gastronómica (su sabor no complace).

Es sabido que el sabor de la Coca-Cola suele variar de un país a otro, debido a que cada embotelladora utiliza el tipo de endulzante que está disponible en su región. Pero Coca-Cola asegura que la diferencia es prácticamente imperceptible para el consumidor promedio. O quizá no.

El mismo Rob Walker admitió que estaba siempre dispuesto a pagar “un poco más” con tal de disfrutar el sabor más “puro” de la Coca-Cola. Hay tiendas como Kroger o Costco que ya ofrecen el “Hecho en México” de la “Coca” casi como una denominación de origen.

En Williamsburg (Brooklyn), barrio neoyorquino del indie rock y la cultura hipster; se pagan 2.50, 3.50 y hasta 5 dólares por una genuina Coca-Cola “Hecha en México”. Afirman que su dulzura es más “pura”, y que el sabor de la nuez de cola o la zarzaparrilla es bastante pronunciado. Como un sabor a caramelos del siglo pasado: más “orgánico”.

En los últimos años se han realizado ya varios estudios científicos para comparar las composiciones; y los investigadores juran que no hay diferencias sustanciales entre el producto “Hecho en México” y el “Made in USA”. Cuando a los consumidores se les ofrece probar una y otra, la mayoría opta por el producto mexicano. No obstante, cuando no se les dice cuál es cual, sólo la mitad elige la “Coca” de México.

Y cierto, se ha dicho que las bebidas carbonatadas son en buena medida las responsables ese –nada honroso- primer puesto que México ocupa hoy entre los países más obesos. Pero quizá sea también una cuestión de exceso; por no hablar de otros malos hábitos y también de la tendencia que la gente tiene a comer en exceso cuando hay depresión y estrés.

Como sea, parece que el principio de Warhol (que se menciona al inicio de este texto) sigue vigente en México. ¿Hará eso mejor nuestra vida? ¿Nos hace más felices? No es muy probable. Pero seguro, sí hace más exquisita nuestra gastronomía; y más grato ese momento del día en que muchos beben una “Coca bien fría”. (Twitter: @rolandolino)

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