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Cultura
La diplomática mexicana plantea inclusión, innovación e impacto como ejes clave
Gabriela Ramos busca dirigir la Unesco con enfoque en diálogo global
Foto: X @PGC_of_UNESCO
La diplomática Gabriela Ramos presentó este miércoles su candidatura para dirigir la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con sede en París.
La mexicana compite por el cargo junto al egipcio Khaled el Enany y el congoleño Firmin Edouard Matoko. El proceso de selección concluye en noviembre y definirá quién reemplazará a la actual directora general, Audrey Azoulay.
Durante una audiencia ante el consejo ejecutivo de la Unesco, Ramos aseguró que su propuesta se basa en tres principios: inclusión, innovación e impacto. En su intervención, destacó la necesidad de fortalecer el papel del organismo frente a un contexto global que enfrenta conflictos, tensiones diplomáticas y brechas sociales cada vez más marcadas.
Gabriela Ramos cuenta con una trayectoria consolidada en organismos multilaterales. Actualmente ocupa el cargo de subdirectora general de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco. Previamente, colaboró en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y participó en foros internacionales como el G20 y el G7.
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De ser elegida, Ramos se convertiría en la segunda mexicana y latinoamericana en encabezar la Unesco, después del escritor y diplomático Jaime Torres Bodet, quien ocupó el cargo entre 1948 y 1952. La postulación cuenta con el respaldo del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien enfatizó la importancia de promover liderazgos que impulsen el multilateralismo.
La contienda se da en un momento complejo para el organismo. Entre los principales retos figura la relación con Estados Unidos, cuyo expresidente Donald Trump firmó un decreto en febrero para revisar la participación del país en la Unesco, alegando un supuesto sesgo en su contra. Esta situación podría tensar aún más el equilibrio diplomático al interior del organismo.
Por su parte, Khaled el Enany, egiptólogo y exministro de Turismo, propone una “Unesco de los pueblos”, mientras que Firmin Matoko, con más de dos décadas en la organización, se perfila como un defensor de la continuidad institucional. Ambos cuentan con respaldo regional y experiencia en temas culturales.
La elección del nuevo director general marcará el rumbo de la Unesco en los próximos años, en un escenario donde la diplomacia, el conocimiento científico y la cooperación cultural exigen respuestas eficaces y una visión global integradora. (LV)
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