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Colonos de varias colonias exigen el cierre de un crematorio de animales por olores fétidos y falta de permisos ambientales y sanitarios
Crematorio de animales
Foto: Ricardo Capellán
El conflicto por la operación de un crematorio de animales en Huauchinango continúa escalando, luego de que vecinos de diversas colonias colocaran lonas de rechazo en zonas cercanas al establecimiento para denunciar afectaciones a su calidad de vida y exigir mayor transparencia sobre su funcionamiento.
De acuerdo con testimonios recabados, habitantes de colonias como La Mesita, 5 de Mayo, Río Chiquito y Antonio Amador Quintero comenzaron a percibir desde la semana pasada olores fétidos que, aseguran, provienen del crematorio.
La situación, señalan, ha derivado en molestias constantes e inquietud por posibles riesgos a la salud.
Ante la falta de respuestas claras, vecinos de la colonia Antonio Amador Quintero, una de las más afectadas, decidieron visibilizar su inconformidad mediante la colocación de lonas en puntos estratégicos.
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En ellas advierten que su salud "no es negociable" y exigen la intervención de las autoridades correspondientes.
El malestar ciudadano se ha visto alimentado por la ausencia de documentación pública que respalde la operación del negocio.
Según una fuente consultada, el crematorio únicamente cuenta con una licencia de funcionamiento expedida por la Dirección de Comercio y Abasto, sin que se hayan presentado permisos ambientales o sanitarios adicionales.
En ese contexto, durante una reciente conferencia de prensa, la responsable del crematorio, Itzel Villa, evitó mostrar documentación ante los medios de comunicación, lo que incrementó las dudas y el descontento entre la población.
Aunque autoridades municipales y responsables del establecimiento ya han fijado posturas públicas sobre el caso, el futuro del crematorio no parece depender exclusivamente del cumplimiento documental.
De acuerdo con versiones cercanas al conflicto, el negocio podría verse obligado a suspender operaciones no por la falta de permisos, sino por la creciente presión mediática y social, así como por el temor a posibles afectaciones a la salud de los habitantes.
Mientras tanto, los vecinos insisten en que la prioridad debe ser la protección de su entorno y sus condiciones de vida, en un caso que sigue generando tensión entre la actividad privada y las demandas ciudadanas. (KR)