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Sociedad
Muchos consejos abordan la tecnología como una cuestión operativa, cuando ya es una decisión estratégica de negocio
Inteligencia Artificial
Foto: Cortesía
Cada año las empresas invierten más en inteligencia artificial, automatización y herramientas digitales. Sin embargo, esa aceleración amplía su exposición a nuevos riesgos: brechas de datos, ataques automatizados, pérdida de control sobre la información y exigencias regulatorias.
Para Oscar Wenceslao Mora, Director General de ENTI, este cambio obliga a replantear una idea clave: la transformación digital ya no puede entenderse como una responsabilidad exclusiva del área de TI. Hoy forma parte de las decisiones estratégicas del consejo de administración, porque de ella dependen la seguridad del negocio y la capacidad de competir.
El cibercrimen mueve ya 10,5 billones de dólares anuales y una brecha de datos cuesta de media 4,4 millones. Aun así, muchos consejos abordan la tecnología como una cuestión operativa, cuando ya es una decisión estratégica de negocio.
Oscar Mora lleva años defendiendo ese cambio de mentalidad. Su planteamiento es claro: las empresas que mejor afronten esta década no serán necesariamente las más grandes, sino las más preparadas para adaptarse, protegerse y decidir con rapidez.
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Uno de los grandes aceleradores de este cambio es la inteligencia artificial. Ya no es una tecnología del futuro ni experimental: es una herramienta que mejora la toma de decisiones, anticipa riesgos y automatiza tareas que antes consumían horas. Banca, seguros, retail, manufactura y salud ya trabajan sobre esa base.
Según Oscar Wenceslao Mora, la pregunta ya no es si adoptar inteligencia artificial, sino a qué velocidad hacerlo sin poner en riesgo la seguridad, el cumplimiento regulatorio y la continuidad operativa. El problema aparece cuando la adopción tecnológica avanza más rápido que la capacidad de protegerla.
Ese desajuste es una oportunidad para los ciberdelincuentes, que también utilizan inteligencia artificial para construir ataques más sofisticados y difíciles de detectar.
Frente a este escenario, las estrategias basadas únicamente en la reacción ya no son suficientes. La protección debe avanzar hacia un modelo preventivo, apoyado en arquitecturas Zero Trust, monitoreo continuo y una gestión más rigurosa de las identidades digitales.
El escenario también abre una oportunidad para México y América Latina. La reconfiguración de las cadenas globales favorece a los mercados capaces de ofrecer infraestructura digital sólida, resiliencia operativa y ciberseguridad avanzada. La ventaja será para quienes puedan ofrecer confianza, no únicamente costes competitivos.
Para Mora, el reto ya no es solo tecnológico, sino de liderazgo. Los directores generales y los consejos no pueden delegar la estrategia digital en los equipos técnicos. La velocidad con la que una empresa integra IA protege sus datos y toma decisiones marcará su competitividad.
La próxima década no será de las empresas más grandes, sino de las mejor preparadas.
(JRLM)