La tecnología es solo una herramienta.
La gente usa las herramientas para mejorar sus vidas
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Tom Clancy
Este pensamiento que nos compartió María Luisa Morales Bautista en nuestro octavo encuentro, refleja la importancia de las herramientas que utilizamos en nuestra vida cotidiana, para mejorar nuestras vidas. A veces, perdemos de vista ese propósito, especialmente cuando la tecnología ha irrumpido de manera importante en este 2020.
Leí hace poco en un artículo en el PAIS, en donde su autora reflexionaba sobre la apariencia de la gratuidad de las aplicaciones y las redes sociales, especialmente porque en cada instante, los dispositivos digitales y sus voraces pantallas batallan por secuestrar nuestro tiempo y aunque aparentemente no pagamos por ellas, lo que secuestran es nuestro tiempo (Vallejo, 2020).
Cuando en la charla interactiva del jueves pasado, Marilú Morales fundamentaba la necesidad de convertirnos de manera simultánea en consumidores críticos y prosumidores, yo pensaba en que si bien, es un hecho que los dispositivos digitales pueden con mucha facilidad secuestrar nuestro tiempo en estos tiempos, los dilemas y retos que enfrentamos nos obligan a resignificar las experiencias y los saberes, a partir de nuestras capacidades críticas y reflexivas impulsando la creatividad y la innovación.
En el espacio de reflexión que compartimos, se destacó la necesidad de que nuestro entorno personal de aprendizaje PLE, lo vayamos construyendo a través del autoaprendizaje, a partir de la búsqueda de las múltiples formas que lo pueden facilitar.
Dentro de ese entorno, se requieren de ciertos procesos de formación que permitan de manera simultánea, formarnos tanto como consumidores críticos como prosumidores.
¿Qué implicaciones tiene esta formación?
Para ser un consumidor crítico hay que identificar primero, la manera en la que interactuamos y consumimos en la red. Esta identificación puede partir del conocimiento de nuestro perfil cibernauta, es decir, del autodiagnóstico que hagamos sobre el uso de las TIC, para después visibilizar nuestras áreas de oportunidad.
Para ello, es fundamental construir un vínculo con la tecnología a partir de una perspectiva crítica, por ejemplo, antes de compartir algo es necesario analizar el contenido preguntando: ¿quién escribe? ¿qué escribe? ¿cuáles son sus fuentes? ¿cuál es la utilidad de lo que se lee? ¿cuál es mi postura ante lo que leí?, además de reconocer los daños de la infodemia y la infoxicación.
En cuanto al concepto de prosumidor, es una fusión de las palabras productor y consumidor acuñado por el escritor Alvin Toffler en 1980. Marilú explicó que se considera así, a la persona que comunica, que pasa de lo informativo a lo formativo, que interactúa, que convierte el proceso de emisor receptor en una co-construcción de mensajes con sentido y significado compartido.
Una prosumidora o prosumidor se empodera, transformándose a sí mismo y a su entorno, participa activamente en un proceso de creación, consumiendo lo que ellos mismos crean y además lo comparten como los youtuber y los edutuber, por ejemplo.
Es fundamental y en esto hay que detenerse a reflexionar muy profundamente, es que para la lectura crítica que se haga sobre lo que nos ofrece la red, se requiere de acompañamiento, para lo cual hay pistas basadas en ciertos indicadores que también se pueden encontrar en internet.
Un primer paso para que un o una docente vayan formándose como prosumidor y que después acompañe en ese proceso a sus estudiantes, es el acceso y el uso que haga de las TIC para la búsqueda, el análisis, la comparación y la evaluación que le permita crear y desarrollar contenidos en diferentes formatos, tomando en cuenta las autorías, las licencias, la netiqueta (etiqueta del ciberespacio) y la gestión de la identidad a través del conocimiento y uso de las diversas plataformas.
Es importante también, que se informe sobre las aplicaciones gratuitas y de paga, la seguridad, los riesgos del ciberespacio, así como la protección de datos personales dentro de procesos de innovación que le permitan generar una red de apoyo para poder aprender.
Punto fundamental es tomar en cuenta el aspecto emocional, porque facilita la creatividad, para que no solamente sea generador de contenidos, sino también productor de ideas y de opiniones innovando con creaciones colaborativas.
He aquí la oportunidad de no solamente usar, sino de crear herramientas para la enseñanza y el aprendizaje en la red, que, si bien implican un reto en esta era digital, también pueden convertirse en elementos sustanciales para mejorar nuestra vida y la de quienes nos rodean.
Seguimos con nuestros encuentros en el 2021. ¡Nuevamente gracias y felices fiestas ¡