Sábado, 6 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

A tres años del feminicidio de Cecilia Monzón

Tres años en los que el mensaje es claro: matar a una mujer en este país no tiene consecuencias

Araceli Molina Diz

Coautora del libro “La Campaña”, Guía para Estructurar Candidaturas; creadora del podcast Política en Femenino. Consultora con experiencia en políticas, gestión y administración públicas, comunicación política y perspectiva de género.

Miércoles, Mayo 21, 2025

Hace tres años, después de la pandemia, finalmente le podía hacer una fiesta de cumpleaños a mi hija que cumplía tres años. Era un día festivo en el que esperaba a familiares y amigos, entre ellos a Ceci, con la que había hablado un día antes para confirmar su asistencia y coordinar la logística. Ese día me enteré que Cecilia no llegaría, había sido brutalmente asesinada en San Pedro Cholula.

Cecilia no solo era una abogada brillante, una activista incansable y una madre comprometida; era también mi compañera de podcast, teníamos tiempo siendo parte del Colectivo Kybernus en el que nos conocimos y, yo le había hecho su estrategia de campaña cuando participó como candidata a la presidencia municipal de San Pedro Cholula, éramos amigas.

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Ceci tenía una fuerza arrolladora y una claridad implacable para denunciar las violencias que ella misma vivió y las que vivimos las mujeres; señalaba lo que nadie quería escuchar, hacía ruido y nunca se callaba.

El 21 de mayo de 2022, Cecilia fue asesinada a plena luz del día. Un feminicidio calculado, cobarde, que desde un principio apuntó a un móvil político y personal: su activismo, sus denuncias legales, su lucha por la justicia. El caso fue un escándalo nacional. Las autoridades aseguraron que habría justicia. Que no quedaría impune. Pero hoy, tres años después, sus familiares, amigos, amigas y las activistas seguimos esperando.

El proceso legal ha sido una muestra burda de cómo opera la impunidad en México. Los abogados del presunto feminicida —Javier López Zavala, excandidato a la gubernatura de Puebla—, han hecho de la dilación una estrategia. Alegatos absurdos, recursos legales sin sustento, audiencias pospuestas una y otra vez. La defensa no busca justicia, busca cansarnos. Busca desgastar a la familia de Cecilia, a quienes la acompañamos, a quienes no vamos a olvidar.

Tres años. Tres años exigiendo justicia sin que esta logre llegar. Tres años en los que el mensaje que manda el sistema judicial mexicano es claro: matar a una mujer en este país no tiene consecuencias. En México, nos matan porque se puede. Porque el sistema lo permite. Porque el poder de los agresores es más fuerte que la voluntad del Estado para protegernos.

Las mujeres en México vivimos en estado de indefensión. Lo sabíamos antes. Cecilia lo sabía; lo denunció una y otra vez. Lo escribió, lo gritó, lo litigó. Su feminicidio lo confirma con crudeza. Y su caso, lejos de ser la excepción, es el espejo de miles de historias que no han tenido ni siquiera un nombre en los medios, ni una carpeta de investigación que avance, ni una voz que las defienda.

 

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