Miércoles, 3 De Junio De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¡Democracia ya! ¡Tortas para todos!

El arte de organizar banquetes pagado con dinero público

Rodolfo Herrera Charolet

Licenciado en Administración de Empresas. Escritor, articulista, periodista, pintor, exdiputado del H. Congreso del Estado y exfuncionario público del Gobierno del Estado de Puebla. Autor de más de veinte libros, en su mayoría sobre temas de corrupción y denuncia pública.

Viernes, Septiembre 26, 2025

Recordé por un momento el grito de lucha de mi época perredista y no quise abandonar ese impulso de dejar testimonio, en aquel tiempo la patria era para todos o al menos eso queríamos.

Hoy la patria es para unos pocos, tras la efímera existencia de esa izquierda que se alió a la derecha y a su archienemigo el PRI (¿quién lo imaginaría?). Es como si Batman se aliara al Guasón y destruyeran juntos Ciudad Gótica. ¡En fin! Así fueron aquellos tiempos. Como les diré a mis nietos.

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Así que nuevamente aquí estoy, tecleando mis memorias de viejito y dejando constancia de mi lucha (denuncia) tras haber arrastrado a patadas al corazón de Atlixco, Puebla, en la Calle Libertad, en donde el aire huele a chiles asados y promesas incumplidas, entre costosos foquitos que renta el gobierno municipal.

El comedor de Dante llamado “El Edén” se agazapa en el Centro, a un tiro de piedra de la Plaza de Armas, donde los turistas se toman selfies y los locales esquivan baches.  Esto no es un puesto de tacos grasiento, nada de trompo de pastor girando para hipnotizar a los glotones.

Aquí hay mesas de madera, gastadas y honestas, alineadas como soldados cansados en un local que ha visto días mejores. Este lugar empezó vendiendo tortas: milanesa de pollo con lechuga mustia y un chorrito de crema, o jamón con queso derretido como una mentira barata, a unos 40-50 pesos cada una. Las gelatinas, tambaleándose en vasos de plástico como sueños de neón, eran el postre estrella, a 15 pesos el vasito. Ahora, Dante se ha puesto las pilas, sirviendo carne enchilada que no te quema el alma y banquetes enteros para quinceañeras y esos “casamientos” que podrían terminar en divorcios exprés y que el ayuntamiento organiza para parejas sin un peso.

Todo muy acogedor, muy Atlixco, con el Popocatépetl asomando como casero esperando la renta. Pero aquí viene el chiste, amigos: este comedorcito, con sus mesas de madera y su aire casero, sin estacionamiento para clientes ni valet parking, ha chupado más de 4.3 millones de pesos del erario entre 2022 y 2025. Y eso, queridos primos, es donde la ironía pica más fuerte que la salsa.

Imaginemos la escena. Es una tarde cualquiera en este 2025, entre calorcito acogedor y una lluvia traicionera, te metes como prófugo de la calle al comedor de Dante, un tipo de 62 años con un RFC (CABD630508R67) que suena como código de espía, está a reventar. Las mesas de madera crujen bajo el peso de los platos y las charlas. Burócratas del ayuntamiento, con sus camisas arrugadas, engullen tortas de milanesa con jitomate rebanado, aguacate y sus rajas de chiles en vinagre, mientras planean la próxima fiesta del pueblo.

Familias locales, recién salidas de misa en la Parroquia de la Natividad, piden gelatinas para los niños. ¡Quiero la banderita mami! se escucha al fondo. Turistas, con sus sombreros de paja, buscan algo “auténtico” y terminan con una torta de pierna que sabe a casa de la abuela. (Aquí recuerdo las tortas del ojo verde en Cholula).

Pero el verdadero negocio no está en las tortas ni en las gelatinas, ni en las propinas por la buena atención. Dante ha escalado al estrellato municipal sirviendo banquetes para el Festival Huey Atlixcáyotl, quinceañeras y bodas colectivas donde el ayuntamiento juega a Cupido con los pobres.

Molepoblano, carnitas, tortas por montones, todo pagado con el dinero de los contribuyentes. Y no es poco dinero. El Comité Municipal de Adjudicaciones (CMADJA) ha sido generoso:

715,600 pesos el 6 de enero de 2022 (CMADJA-022-2022); 500,000 el 7 de abril de 2022 (CMADJA-126-2022); 169,887.80 el 14 de noviembre de 2022 (CMADJA-267-2022); otros 500,000 el 21 de noviembre de 2023 (CMADJA-134-2023); 679,815 el 5 de enero de 2024 (CMADJA-014-2024); 198,000 el 21 de febrero de 2024 (CMADJA-036-2024); 360,000 el 23 de octubre de 2024 (CMADJA-0014-2024-BIS); y, para rematar, 1,242,419.60 proyectados para el 20 de enero de 2025 (CMADJA-0013-2025). Suma total: 4,365,722.40 pesos. No está mal para una persona que empezó con gelatinas y tortas.

Ahora, dejemos la descripción y vayamos al meollo, con esa realidad que corta como cuchillo de carnicero. En Atlixco, donde el 40 por ciento de la gente vive contando monedas, según el CONEVAL, y los vendedores de elotes y tamales en la calle Libertad apenas llegan a fin de mes, este comedor es como un rey en un trono de madera.

  • ¿Por qué Dante, con sus tortas y su carne enchilada, se lleva la tajada gorda del presupuesto municipal?
  • ¿Es su mole tan divino que el ayuntamiento no puede resistirse?
  • ¿O es que alguien en el Palacio Municipal tiene su número en marcación rápida?

No hay licitaciones públicas a la vista, solo adjudicaciones directas o invitaciones que parecen escritas con dedicatoria. Atlixco ya tiene fama de opaco—la Villa Iluminada, los contratos del Registro Público de la Propiedad-, todo apesta a amiguismo. Y aquí, en la Calle Libertad, las mesas de madera son testigos mudos de un festín financiado por el pueblo. Mientras los comensales lamen la salsa de sus dedos, otros negocios de la calle, con sus propias gelatinas y tortas, miran desde afuera, sin un peso del erario para aliviar su hambre.

La ironía es brutal: en una Calle llamada Libertad, la libertad de competir por contratos parece reservada para uno solo.

En fin, el comedor de Dante Alberto Camacho Bautista es un pedazo de Atlixco: cálido, sabroso, con mesas que cuentan historias de familias y risas. Pero también es un espejo de lo que está mal. Esas tortas de milanesa, esas gelatinas temblorosas, esos banquetes para bodas de pobres, todo pagado con dinero público, saben a privilegio.

La Calle Libertad debería ser un lugar donde todos tienen una oportunidad, no donde un solo comedor se lleva el banquete. Si Atlixco quiere ser un Pueblo Mágico de verdad, que abra las licitaciones, que transparente los contratos, que deje que otros taqueros, cocineras y vendedores de gelatinas se sienten a la mesa.

Hasta entonces, en Libertad 603, cada bocado de torta viene con un regusto a injusticia, y la carne enchilada, por más suave que sea, no puede disimular el sabor amargo de un sistema que sirve a unos pocos mientras el resto mira desde la banqueta.

¿O no lo cree usted?

 

Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.

 

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