Como ha ocurrido una y otra vez en la historia reciente de Puebla, los presidentes municipales parecen necios o, en el peor de los casos, cínicos al volver a contratar a las mismas empresas que ya han sido señaladas por defraudar al erario. Vuelven al mismo pesebre, como la burra al trigo. Y esta vez no es la excepción.
Ahora, bajo la administración de Pepe Chedraui en el Gobierno Municipal de Puebla, una de las empresas más cuestionadas del interinato de Guillermo Pacheco Pulido regresó al festín de los contratos públicos.
Más artículos del autor
Quiero pensar que Pepe Chedraui es una blanca paloma en estos asuntos, un hombre de negocios exitoso que confía en sus funcionarios y que desconoce los oscuros expedientes del pasado. Pero los hechos son tercos.
Entre las irregularidades que seguramente aparecerán en las auditorías venideras, destaca una que ya es imposible ignorar: el otorgamiento de contratos a empresas que fueron catalogadas como “fantasmas” o que directamente defraudaron al gobierno en administraciones anteriores.
Regresan las empresas fantasmas
Durante el breve, pero costoso periodo de administración interina en Puebla, del 21 de enero al 31 de julio de 2019, Guillermo Pacheco Pulido autorizó pagos por obras públicas que presentaron graves irregularidades. Se registraron asignaciones a empresas por un total de 521 millones de pesos en contratos relacionados con obras que nunca se ejecutaron o que carecieron por completo de evidencia de realización.
De ese monto, 203 millones de pesos correspondieron a sólo seis empresas que cobraron por trabajos inexistentes. Esa cantidad equivale a 2.5 veces el presupuesto que en ese momento tenía asignado el Plan Nacional de Reconstrucción para todo el estado de Puebla.
Las empresas beneficiadas incluyeron Consorcio Constructor Ríos Alseseca, S.A. de C.V.; Consorcio Constructivo y Arquitectónico de Puebla, S.A. de C.V.; Beresmo Constructora y Urbanizadora, S.A. de C.V.; Jiménez y Cuéllar Asociados, S.A. de C.V., y Constructora Urbaniq, S.A. de C.V., entre otras. Muchas de ellas operaban con domicilios fiscales irregulares: casas habitación sin señal de actividad empresarial, direcciones inexistentes o simplemente locales vacíos.
El caso emblemático: Beresmo Constructora
Beresmo Constructora y Urbanizadora, S.A. de C.V. es el ejemplo más claro de este regreso triunfal. Entre junio y julio de 2019 recibió 39 millones 211 mil 316 pesos por supuestas reconstrucciones en nueve municipios: Huehuetlán el Grande, Coxcatlán, Nopalucan, Tlaxco, Zacapala, Puebla, Guadalupe Victoria y Hueytlapan. Las obras iban desde arreglos por derrumbes y deslaves hasta intervenciones en caminos. La Auditoría Superior del Estado nunca encontró evidencia de que se hubieran realizado.
No fue el único contrato sospechoso. Otro por 48 millones 416 mil 109 pesos fue para Consorcio Constructor Ríos Alseseca por apertura de pasos en 27 caminos estatales afectados por derrumbes. Jiménez y Cuéllar Asociados cobró 73 millones 505 mil 972 pesos en menos de seis meses por obras en Zongozotlán, Tepango de Rodríguez y Coatepec. Y Constructora Urbaniq se llevó más de 495 millones de pesos entre el Periférico Ecológico y reconstrucciones con concreto hidráulico, sin que quedara claro el alcance real de los trabajos.
Nueve de las empresas beneficiadas en el interinato ya habían contratado con la administración anterior por 77 millones de pesos. Y lejos de desaparecer, siguieron recibiendo recursos en gobiernos posteriores: 68.4 millones de pesos entre 2018 y 2020, de los cuales 23.5 millones fueron en pleno 2020. La Secretaría de la Función Pública abrió investigación en octubre de 2019 por posible aplicación irregular de 196 millones de pesos. La Auditoría Superior del Estado detectó irregularidades por más de 2 mil 320 millones de pesos solo en el ejercicio 2019.
La empresa que nunca desaparece
Beresmo Constructora y Urbanizadora, S.A. de C.V. se constituyó el 10 de enero de 2013 ante el notario público Rafael Gutiérrez Ruiz, con instrumento 34668, volumen 777. Domicilio social en Puebla, capital social inicial de 3 millones de pesos suscrito a partes iguales por Fernando Onésimo Quintero Córdova y Luz Angélica Guzmán Bustillo. Su objeto social es amplio: construcción, supervisión, obra pública y privada, hidráulica, eléctrica, arquitectura, pozos, casas, edificios, todo lo imaginable.
En 2014 protocolizó cambios de domicilio y fusiones. En marzo de 2016 aumentó su capital a 30 millones de pesos. En septiembre de 2019, ya en plena investigación por las obras fantasma, revocó como administrador único a Armando Luciano Reynoso. Pero eso no impidió que siguiera operando.
Entre 2018 y 2021 recibió contratos en Puebla, San Martín Texmelucan, Querétaro y Tlaxcala por 68.4 millones. En San Martín Texmelucan, las administraciones de 2018 a 204 le dio tres contratos por más de 4.3 millones: aulas didácticas, módulos de sanitarios y pavimentación con concreto hidráulico.
Y ahora, en 2025, regresa al Ayuntamiento de Puebla. El 31 de julio de 2025 se firmó el contrato OP/LP016/SMIMP-2025-50347 por 2 millones 672 mil 966.45 pesos para mantenimiento vial y obras complementarias en la calle Venus, entre Hurón y Neptuno, en la colonia Fovisste San Roque y Rincón. Es obra con recursos del FORTAMUNDF 2025. La misma empresa, los mismos apellidos, el mismo patrón.
Domicilios que no existen
La simulación es evidente en los domicilios fiscales que Beresmo ha utilizado a lo largo de los años:
2013: Cerrada de la 9 C Sur número 2210 interior B, Unidad Habitacional Villa Frontera. Dirección imposible: en esa unidad no existen cerradas “Sur”, todas son “Norte”. Además, la numeración de los edificios es de cinco dígitos comenzando con 102, nunca 2210.
2018: 37 Oriente 1003, Puebla. Construcción residencial. No hay rastro de empresa constructora.
2020-2021: 5 Poniente 127, Chipilo, San Gregorio Atzompa. El nombre correcto de la calle es “Mina”, no “Lima”. Empresa no localizada.
2025: Calle Pirámide de la Luna 250-B, Las Trojes, Corregidora, Querétaro. En el número 250 solo hay un local vacío anexo a un puesto de tacos. No existe el 250-B ni señal de empresa constructora.
Son domicilios fantasma para una empresa fantasma que, sin embargo, sigue cobrando millones de pesos del erario.
El ciclo que no se rompe
Esparza y Gali ya favorecieron a estas empresas. Pacheco Pulido les entregó 521 millones. Y ahora, en 2025, el gobierno de Pepe Chedraui vuelve a abrirles la puerta. No es un caso aislado. Es el regreso sistemático de las mismas compañías que ya fueron señaladas por domicilios falsos, obras inexistentes y pagos sin sustento.
La ciudadanía sigue pagando la factura. Cada peso que va a estas empresas es un peso que no llega a pavimentos reales, a escuelas dignas o a servicios básicos. Y mientras las auditorías se publican con años de retraso y las investigaciones avanzan a paso de tortuga, las empresas fantasma siguen facturando.
Pepe Chedraui tiene la palabra. O sus funcionarios le explican por qué volvieron a contratar a Beresmo, o la ciudadanía exigirá que se explique en los tribunales. Porque la burra ya regresó al trigo. Y el trigo es dinero público.
¿O no lo cree usted?
Las opiniones vertidas en este espacio son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no representan necesariamente la línea editorial de e-consulta.