Este fin de semana, tuve la oportunidad de conocer a dos jóvenes talentosos, viajeros argentinos que vinieron a Puebla a compartir sus danzas, la música y los cantos tradicionales de su tierra.
Argentina ofrece desde su origen características diferentes en sus expresiones líricas y coreográficas, formalizándose en los límites provinciales, en zonas que fácilmente se pueden diferenciar.
Más artículos del autor
Al ritmo de la Chacarera, el Carnavalito, la Zamba, el Gato…fuimos conociendo la música, los pasos, la letra y coreografía de estos ritmos, llevados magistralmente por la sensibilidad, el conocimiento y la instrucción de Eduardo Guidolín.
En algún momento, encontrabas ciertas semejanzas con las danzas, la música, los ritmos y los bailes tradicionales de nuestro país, así como con las tradiciones y costumbres de las regiones en las que se baila.
De manera paralela fuimos anfitriones en ciertos momentos de Eduardo y Gabriela Fernández, especialmente en San Pedro Cholula y en nuestra ciudad.
Su fascinación por nuestras costumbres, tradiciones, artesanía, comida, arqueología, vestuarios, tejidos etc. me cautivó de manera muy especial. Sabemos que México para muchos turistas despierta una admiración fascinante por todo lo que implica; tiempo atrás nos sucedió con unos amigos alemanes, pero no pensé que esto sucediera con estos amigos de Latinoamérica.
Resulta entonces que a pesar de que me considero ferviente admiradora de mi país, de su cultura y de sus raíces, el vivir esa experiencia con ellos nuevamente, me enorgulleció y sensibilizó más allá de lo cotidiano.
Gabriela es una cantante maravillosa, su voz educada, sensible y profunda hace florecer tus sentimientos; acompañada por la guitarra de Eduardo, su interpretación de temas como la Zamba de la Esperanza, Soy pan, soy paz, soy más, Pueblerina, La luna en tu pelo, Vida, Volver y otras más que interpretaba Mercedes Sosa, hacen que tus sentidos se desborden en una cascada de emociones.
Puebla de mis amores dice la canción, tan significativa ahora para Edu y Gaby. El centro histórico con sus grandes casonas, edificios y museos, sus espacios culturales, artísticos y turísticos, así como la variedad de nuestra comida enriquecida con sus olores y sabores lograron transportarlos a la magia que nuestra Puebla irradia. La parte remodelada y moderna de nuestra ciudad, hay que decirlo, provocaron su admiración también.
Ambos viajaron ya a su natal Mendoza, Argentina, agradeciendo a todos los que conocieron como sólo Gaby y Edu lo pueden hacer: “gracias a la música, el amor, el canto y la vida…por hacerme transitar estos caminos llenos de encuentro, aprendizaje, intensidad…, a las familias, a los amigos…, por ser los mejores compañeros de viaje”.
Y yo les doy también las gracias, por su cariño, afecto y detalles, y porque me reencontré nuevamente con mi hermosa ciudad, sus alrededores, su cultura y sus tradiciones.